'Minas de Asturias' pone marca al Turismo Minero

'Minas de Asturias' pone marca al Turismo Minero

El Museo de la Minería, el Ecomuseo de Samuño y el Pozo Sotón se unen, con el respaldo de Hunosa, de los ayuntamientos de Langreo y San Martín del Rey Aurelio, para crear la marca Minas de Asturias y promocionar el turismo vinculado a la minería  

 

Asturias.-El turismo minero da tira. Dar tira, pasarse la madera en cadena los trabajadores, es una de las tareas mineras que mejor representan el espíritu solidario de la mina. Esa idea de colaboración es la que ha llevado al Museo de la Minería y la Industria de Asturias, el Ecomuseo Minero del Valle de Samuño y el Pozo Sotón a unirse, con el respaldo de la empresa pública Hunosa, de los ayuntamientos de Langreo y San Martín del Rey Aurelio, y con el visto bueno de la Consejería de Empleo, Industria y Turismo del Principado, para promocionar conjuntamente el turismo industrial vinculado a la minería. Para ello, los tres centros han creado una marca conjunta –Minas de Asturias- con la que esperan dar a conocer los recursos turísticos de carácter industrial de las Cuencas fuera del Principado. Como primer paso, los tres centros llevarán a cabo una presentación conjunta de la marca en la próxima Feria Internacional de Turismo (FITUR) que se celebra en Madrid esta semana. Allí se presentará también el logo de la marca, una nueva web, un catálogo y un video promocional. La intención es “acercar al gran público un recurso turístico cultural que explica la Revolución Industrial, un pasaje clave en la historia de la Humanidad, ofreciendo una experiencia global repleta de emociones, una oferta que, sin exagerar, puede presumir de aunar un contenido único en el mundo”. Los tres centros, que suman ya más de dos millones de visitas, el doble de la población asturiana, están convencidos de las potencialidades de su recurso, una oferta que aúna trascendencia histórica y de trascendencia técnica, con amplias posibilidades para el turismo cultural pero, también, para las experiencias y las emociones. La oferta es a la vez única, global y variada. Para las familias: visitar los pozos, algunos reconvertidos en museos o viajar en trenes mineros. Para los más atrevidos: bajar a casi seiscientos metros, acompañado de mineros, y, pico en mano, arrancar una piedra de carbón o barrenar una galería… Y para los más curiosos: visitar algunas muestras científicas, como la de explosivos del MUMI, que figura entre las mejores del mundo. “Estamos ante una oferta que es una realidad y que tiene vocación de crecer”. Los impulsores de Minas de Asturias consideramos que la denominación, genérica, facilita que las comarcas mineras se vean identificadas y aseguran que la marca “nace con vocación de integrar, de enriquecer la oferta, de hacerla más variada y con una posición abierta que favorece la participación de todo el territorio minero bajo el paraguas de su hecho más diferencial: la minería”. Esta decisión que adoptamos se sostiene sobre varios argumentos. El primero, la necesidad de convertir un problema en una oportunidad. La minería de carbón en España suma décadas de reconversión y los territorios buscan alternativas: en esta estrategia, desaprovechar nuestros recursos sería un error. El turismo es una actividad más, una pequeña aportación, en la diversificación de una economía, hasta ahora dependiente del monocultivo minero.

El turismo industrial es un recurso que está funcionando con éxito en otros países, un sector que vive un momento de crecimiento ya que los turistas reclaman cada vez ofertas más diferenciadas. Por ejemplo, en Alemania, una fábrica de Volkswagen recibe dos millones de visitas al año, y en Dublín, Irlanda, una fábrica de cerveza es lo más visitado de la ciudad. Está claro que nuestro turismo industrial no es equiparable al alemán. Nuestra oferta es única pero Asturias es periférica respecto al corazón de Europa. Por ello, es obligado trabajar juntos si queremos llegar más lejos y sacar partido a nuestras potencialidades, reconocidas por expertos en turismo industrial de toda Europa. Planteamos este paso con responsabilidad, conscientes de que los retos que tiene ante sí nuestro territorio, y el desarrollo de una estrategia solvente de turismo industrial, precisan sumar fuerzas. Es un primer paso, un paso que ya se ensayó con la primera Feria de Turismo Minero de España, un paso que  se da sin fijar metas ni barreras, que puede dar pie a otras iniciativas (entradas conjuntas, asistencia conjunta a ferias, campañas promocionales, etc) y que encaja, perfectamente, con los modelos de desarrollo turístico de mayor éxito, aquellos que suman e integran ofertas. Además, hay que destacar que el éxito del turismo industrial minero radica también en ser capaces de ofrecer algo que vaya más allá de la puerta de los muesos. Por eso la denominación Minas de Asturias y por eso esta colaboración entre administraciones. Tenemos claro que el entorno es un componente fundamental para entender la Revolución Industrial. “Nuestros museos no son centros herméticos sino espacios abiertos y fusionados con el territorio, un museo vivo compuesto por puentes, castilletes, bocaminas, barriadas mineras, escuelas del paternalismo empresarial u oficinas que fueron barracones en campos de trabajo”. Por ello, no sería descabellado pensar que, a poco que nos esforcemos, nuestras comarcas mineras pudieran ser Patrimonio Industrial de la Humanidad. Inicialmente, en la acción promocional de Minas de Asturias se integran el Pozo Sotón, el Museo de la Minería y el Ecomuseo de Samuño.

El Pozo Sotón es una explotación hullera de la empresa pública HUNOSA que a mediados de 2015 se convirtió en la primera mina del mundo que ofrece al visitante la posibilidad de ser minero por un día “trabajando” a seiscientos metros de profundidad. La mina, declarada Bien de Interés Cultural, está considerada un punto de referencia en la prestigiosa Ruta Europea de Patrimonio Industrial (European Route of Industrial Heritage) y ha sido catalogada por el Comité Internacional para la Conservación y Defensa del Patrimonio Industrial (TICCIH) entre los cien elementos más representativos del patrimonio industrial español. Por razones de seguridad, la entrada es restringida a sólo 30 personas al día, visitantes que, equipados con su autorrescatador y su lámpara de mina,  pican carbón, barrenan galerías o viajan en trenes de trabajadores que circulan a un kilómetro de la superficie.

El Museo de la Minería y la Industria de Asturias, calificado como museo industrial, científico y técnico por el Ministerio de Cultura e integrado en la Red Europea de Museos Mineros, es el veterano del grupo. El MUMI, como se le conoce familiarmente, abrió sus puertas allá por 1994. Desde entonces han pasado por sus instalaciones cerca de dos millones de personas. Sus salas encierran fondos de referencia nacional e internacional en materia de explosivos, fósiles o locomotoras de vapor Su máximo atractivo lo constituye la mina imagen, un recurso pedagógico y lúdico enfocado a la familia, en particular a los niños.

El MUMI ha completado recientemente esta oferta con un tren subterráneo que conduce a los visitantes hasta el Pozo San Vicente, primera mina que funcionó en España como cooperativa de trabajadores. Allí, está desarrollando un Museo del Movimiento Obrero.

En el museo langreano del Ecomuseo Minero del Valle de Samuño  el protagonista es el transporte, el tren de los mineros, y el emblemático pozo San Luis, declarado Bien de Interés Cultural. La recuperación de las trincheras de los ferrocarriles que comunicaban las explotaciones de montaña del Valle del Samuño permite a los visitantes del Ecomuseo recorrer en un tren minero los antiguos caminos del carbón hasta el Pozo San Luis, circulando entre escombreras enmascaradas por la vegetación junto a restos de bocaminas que evocan a cargaderos, lavaderos y tolvas. El tren minero asciende entre el bosque por la ribera del río hasta llegar al Pozo Samuño, allí se adentra en la oscuridad del Socavón Emilia, una mina del siglo XIX que se recorre bajo tierra durante algo más de un kilómetro hasta el desembarque, a 32 metros de profundidad. Allí los guías mineros reciben a los pasajeros, que ascienden al exterior para continuar la visita al Pozo San Luis, en el que destaca su imponente Casa de Máquinas de estilo modernista, el castillete y el resto de edificios que se distribuyen en torno a la plaza.

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