Los juegos más populares de los asturianos

Los juegos más populares de los asturianos

Buena parte de nuestra vida gira en torno al juego. En unos casos es una forma de ponerse en forma y para ello existen decenas de opciones: los hay para todos los gustos, edades y condiciones físicas.

Existen más beneficios: contribuyen a socializarse y a fortalecer lazos entre generaciones, ayudan a la coordinación de las diferentes partes del cuerpo y contribuyen a preservar el patrimonio y a mantener tradiciones, dado que, cada vez más, la diversión pasa por el móvil y el ordenador.

En Asturias son habituales los días lluviosos y frescos, de modo que una opción pasa por quedarse en casa. La rana es muy conocida: sentados alrededor de un animal de metal o plástico, hay que intentar introducir por una ranura, como la boca, un objeto (una chapa, una moneda) que se lanza a cierta distancia. Algunas versiones recomiendan situar al animal a ocho metros de distancia. Conocida en otros países con el nombre del sapo, la rana tiene su origen en Francia, si bien comenzó a practicarse en el Principáu desde el siglo XIX. Otra alternativa para poner a prueba nuestra precisión es la llave, aunque en este caso necesariamente tendremos que levantarnos de la mesa.

También existe la opción del bingo, que es muy popular. Está más recomendado para adultos y es importante jugar con responsabilidad. Cada persona tiene uno o varios cartones, que va completando a medida que se van extrayendo del bombo, de una en una, las bolas numeradas del 1 al 90. Primero hay que completar una línea y después, un cartón. Si todavía tienes dudas, puedes probar a estrenarte gratis en Internet.

Intentemos ahora aprovechar los días que no llueve o buscamos un garaje. El juego autóctono asturiano por excelencia es la cuatreada (bolos), con gran arraigo en la zona entre los ríos Navia y Sella. Se forman dos equipos con un máximo de cinco jugadores. Se lanzan las bolas desde el tiro hacia el castro con la intención de derribar los bolos (hay diez, y uno de ellos —el biche— es el más pequeño). Practicarás matemáticas para puntuar las jugadas y determinar el vencedor.

Existen otras variedades de bolos, muy populares también: bolo batiente, bolo celta, pasabolo vaqueiro y bolo palma. El mecanismo en todos los casos es similar.

El cascayu es el nombre que recibe en Asturias la rayuela y es muy popular entre los jóvenes. No requiere mucha complicación para prepararlo. Se pintan con tiza en el suelo unos cuadros numerados del 1 al 10. El juego combina precisión, equilibrio y coordinación para ser el primero en desplazarse a la pata coja por todas las casillas. Es imprescindible no caerse y no poner el pie y no pisar ninguna raya.

Fuerza y, sobre todo, psicología son importantes para ganar al tiru al palu. Dos jugadores se sientan uno frente al otro, con las piernas estiradas y los pies apoyados en una tabla que los separa. En el suelo, ambos participantes agarran a la vez un palo con la intención de levantar a su contrincante o de que su adversario suelte el palo. Gana el que alza al otro jugador tres veces, aunque existen más variaciones.

Los juegos nacen de la necesidad de prepararse para contiendas, para compararse entre iguales o por imitación de actividades arraigadas. Uno de los alimentos más conocidos de Asturias es la leche, y antiguamente los ganaderos tenían que cubrir notables distancias con el producto a cuestas. En la carrera de lecheres no se acarrean hoy aquellos envases pesados de antaño, pero sí que se transportan unos cilindros macizos de unos 35 kilos en cada mano. Ganará quien llegue antes al destino sin que se le caigan les lecheres.

La importancia de los juegos populares ha llegado incluso al ámbito académico. Las leyes educativas los incluyen en el currículo escolar, dentro de la asignatura de educación física. Existen decenas de juegos, autóctonos de Asturias o no, esperando a que los descubras para pasar el rato con los amigos o como una forma divertida de ponerse en forma.

 

Foto: L'irlandés. Wikipedia

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