Cafetería Cuitu Negro, de Valgrande Pajares, acreditada 'Docomomo Ibérico'

Cafetería Cuitu Negro, de Valgrande Pajares, acreditada 'Docomomo Ibérico'

El singular edificio, obra de Carlos Blanco Bescós, fue incluido en el registro el pasado mes de febrero, a propuesta del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias  

 

Valgrande/Pajares.-La cafetería Cuitu Negro, situada en la estación de esquí de Valgrande Pajares, del arquitecto Carlos Blanco Bescós, recibió en la tarde de hoy la placa que acredita su pertenencia al registro del Docomomo Ibérico, en un acto que se celebra coincidiendo con el Día Mundial de la Arquitectura, y en el que estuvieron presentes Genaro Alonso, consejero de Educación y Cultura del Principado de Asturias; José Ramón Tuero, director general de Deporte del Principado; Sonia Puente Landázuri, decana del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias (COAA);  José Ramón Puerto, vicedecano y vocal del cultura del COAA y Carlos Blanco Bescós, arquitecto responsable de la obra. Puente Landázuri, decana del COAA, explica que la coincidencia del reconocimiento público al edificio del Cuitu Negro y el Día Mundial de la Arquitectura no era casual: “En una fecha como esta, queremos poner en valor la Arquitectura con mayúsculas”, que resulta del trabajo conjunto de “un buen arquitecto, un buen constructor y un buen promotor”, y añade que “el acierto que allá por el año 1968 tuvo la administración pública de encargar al arquitecto Carlos Blanco Bescós  este edificio, es sin duda un legado para la posterior constituida comunidad autónoma  y en definitiva sus usuarios, los ciudadanos, que reciben con ello el derecho a una arquitectura de calidad”.

La decana del COAA explica sobre el edificio que “el trabajo desarrollado con gran maestría por el arquitecto, introduciendo la  modernidad de la vanguardia europea de la época en Asturias, va más allá de la funcionalidad, a través de un lenguaje y metodología del Movimiento Moderno”, y destaca “la elegancia estructural con la que se resuelve este edificio” así como su calidad plástica, dos de sus valores principales que han hecho que se haya incluido, a instancias del COAA, en el  Registro de DOCOMO Ibérico. En este sentido, Puente Landázuri habla de la importancia y la ejemplaridad que desde la administración pública se debe dar a la contratación de los servicios de Arquitectura. “Porque la Arquitectura es tecnología, innovación, conocimiento… y por tanto, desarrollo, nunca puede valorarse por un único criterio, cortoplacista, como es el precio”. Sonia Puente Landázuri resalta positivamente que a día de hoy se pueda disfrutar de esta obra  inalterada, lo que pone en valor la conservación del Patrimonio, y agradeció al consejero y al director general de Deporte del Principado su presencia en el acto de reconocimiento. Por su parte, José Ramón Puerto, vocal de Cultura del COAA, hace hincapié en el hecho de que el registro del Docomomo Ibérico incluya un edificio singular, como es una instalación de una estación de esquí.

“Esto demuestra que la buena arquitectura puede encontrarse en cualquier lugar, solo es necesario ganas de hacerla y una apuesta clara por la calidad”, dice. “Hemos sido capaces de incluir una obra muy especial que además fue realizada por un arquitecto que no figuraba en el registro del Docomomo”.

Además, señala como una de las fortalezas del edificio su atemporalidad. El consejero de Educación y Cultura del Principado de Asturias, Genaro El edificio de la cafetería del Cuitu Negro, construido en 1969, destaca por su estructura en una planta sustentada por un único pilar. Realizado con hormigón armado visto funciona como mirador, algo que respondía a la intencionalidad del arquitecto, Carlos Blanco Bescós. DOCOMOMO es una organización internacional representada en España por DOCOMOMO IBÉRICO, cuyo propósito es el de estudiar y documentar la arquitectura del movimiento moderno con el fin de lograr su reconocimiento como parte de nuestra cultura del siglo XX, su protección patrimonial y su conservación. Su labor comenzó en 1993, con una primera fase en la que se seleccionaron 166 edificios, que se estimaron como los más representativos del periodo comprendido entre 1925 y 1965 en España y Portugal. A partir de ahí, en sucesivas fases se fueron documentando las diferentes temáticas de la arquitectura moderna: industria, vivienda y equipamientos, hasta completar un registro que engloba ya unas 1.200 obras.

A estos proyectos, y siempre con vistas al estudio y reconocimiento del patrimonio construido de la modernidad, se han sumado otras actividades entre las que destaca el “Inventario de la Arquitectura Española del siglo XX”, base de datos que recoge más de 6.000 entradas. En la actualidad, el periodo se ha ampliado en una década, llegando los edificios recogidos hasta 1975. En sus registros, figuran unas 80 obras asturianas. Los registros que se aceptan son de dos categorías: nivel A y nivel B; incluyéndose en el primero las obras de mayor relevancia y en el segundo aquellas otras que, siendo de interés, han sufrido algún tipo de transformación parcial o que su influencia se circunscribe al ámbito local en que se realizó.  

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